QUIÉNES SOMOS

Vemos lo que cambia afuera — antes de que sea noticia.

NanoIris es una empresa de inteligencia externa. Observamos registros públicos, mapas, mercados y la web abierta, cruzamos las señales y entregamos datos y respuestas que ayudan a decidir.

QUÉ HACEMOS

Las señales están en todas partes. Lo difícil es unirlas.

Toda empresa decide mirando hacia afuera: un nuevo mercado, un competidor que crece, un cliente que cambia de proveedor, una norma que entra en vigor. La información existe — repartida en miles de registros, publicaciones oficiales, sitios y mapas. Pero llega fragmentada, en formatos distintos, y casi nunca a tiempo.

NanoIris nació para resolverlo. Construimos sistemas que recogen esas señales de forma continua, las normalizan, las verifican y cruzan fuentes distintas. El resultado no es otra hoja en bruto: es un dato limpio, con contexto, listo para convertirse en acción comercial o estratégica.

El nombre viene del iris — la parte del ojo que regula cuánta luz entra. Es nuestro trabajo: dejar pasar lo que importa y filtrar el ruido.

CÓMO TRABAJAMOS

Cuatro pasos, siempre los mismos.

01

Observar

Recogida continua de fuentes públicas y oficiales, en varios países e idiomas.

02

Cruzar

Unimos señales que viven en lugares distintos: un registro, un mapa, una publicación, un sitio.

03

Verificar

Cada dato tiene un origen trazable. Lo que no se confirma, no entra.

04

Entregar

Datos limpios y conclusiones claras, en el formato que usa tu equipo.

NUESTROS PRINCIPIOS

Lo que no negociamos.

Fuentes legítimas

Trabajamos con datos públicos e información abierta, recogidos de forma lícita y documentada.

Empresas, no personas

Nuestras bases describen organizaciones. Respetamos el RGPD: no vendemos perfiles de individuos.

Información, no opinión

Separamos siempre el hecho observado de nuestra interpretación, y decimos cuál es cuál.

Útil antes que bonito

Un dato solo vale si alguien puede actuar con él. Es el criterio de todo lo que entregamos.

¿Tienes una decisión por delante?

Cuéntanos el contexto. Respondemos con el camino más corto hacia la respuesta — y con un presupuesto claro.